martes, 3 de febrero de 2015

FUNDADORES de la ORDEN DE LOS SERVITAS

FUNDADORES de la ORDEN DE LOS SERVITAS, SANTOS.

 



Siete Santos Fundadores de los siervos de Santa María Virgen (Servitas).

Martirologio Romano: Los siete santos fundadores de la Orden de los Siervos de María: Bonfilio, Bartolomé, Juan, Benito, Gerardino, Ricovero y Alejo. Siendo mercaderes en Florencia, se retiraron de común acuerdo al monte Senario para servir a la Santísima Virgen María, fundando una Orden bajo la Regla de san Agustín. Son conmemorados en este día, en el que falleció, ya centenario, el último de ellos, Alejo (1310).

Según la tradición hubo siete hombres, muy respetables y honorables, a los que nuestra Señora unió, a manera de siete estrellas, para iniciar la Orden suya y de sus siervos. Los siete nacieron en Florencia; primero llevaron una vida eremítica en el monte Senario, dedicados en especial a la veneración de la Virgen María. Después predicaron por toda la región toscana y fundaron la Orden de los Siervos de Santa María Virgen, aprobada por la Santa Sede en 1304. Se celebra hoy su memoria, porque en este día, según se dice, murió San Alejo Falconieri, uno de los siete, el año 1310.

En la Monumenta Ordinis Servorum Beatae Maríae Virginis se lee lo siguiente respecto del estado de vida de los Siervos de Santa María Virgen: “Cuatro aspectos pueden considerarse por lo que toca al estado de vida de los siete santos fundadores antes que se congregaran para esta obra. En primer lugar, con respecto a la Iglesia. Algunos de ellos se habían comprometido a guardar virginidad o castidad perpetua, por lo que no se habían casado; otros estaban ya casados; otros habían enviudado.

En segundo lugar, con relación a la sociedad civil. Ellos comerciaban con las cosas de esta tierra, pero cuando descubrieron la piedra preciosa, es decir, nuestra Orden, no sólo distribuyeron entre los pobres todos sus bienes, sino que, con ánimo alegre, entregaron sus propias personas a Dios y a nuestra Señora, para servirlos con toda fidelidad.

El tercer aspecto que debemos tener en cuenta es su estado por lo que se refiere a su reverencia y honor para con nuestra Señora. En Florencia existía, ya desde muy antiguo, una sociedad en honor de la Virgen María, la cual, por su antigüedad y por la santidad y muchedumbre de hombres y mujeres que la formaban, había obtenido una cierta prioridad sobre las demás y, así, había llegado a llamarse “Sociedad mayor de nuestra Señora”. A ella pertenecían los siete hombres de que hablamos, antes de que llegaran a reunirse, como destacados devotos que eran de nuestra Señora.

Finalmente, veamos cual fuera su estado en lo que mira a su perfección espiritual. Amaban a Dios sobre todas las cosas y a él ordenaban todas sus acciones, como pide el recta orden honrándolo así con todos sus pensamientos, palabras y obras.

Cuando estaban ya decididos, por inspiración divina, a reunirse, a lo que los había impulsado de un modo especial nuestra Señora, arreglaron sus asuntos familiares y domésticos, dejando lo necesario para sus familias y distribuyendo entre los pobres lo que sobraba. Finalmente buscaron a unos hombres de consejo y de vida ejemplar, a los que manifestaron su propósito.

Así subieron al monte Senario, y en su cima erigieron una casa pequeña y adecuada, a la que se fueron a vivir en comunidad. Allí empezaron a pensar no sólo en su propia santificación, sino también en la posibilidad de agregarse nuevos miembros, con el fin de acrecentar la nueva Orden que nuestra Señora había comenzado valiéndose de ellos. Por lo tanto, comenzaron a recibir nuevos hermanos y, así, fundaron esta Orden. Su principal artífice fue nuestra Señora, que quiso que estuviera cimentada en la humildad, que fuese edificada por su concordia y conservada por su pobreza.



Historia GENERAL DE LA COFRADÍA











Venerable Esclavitud y Cofradía de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado (vulgo de Medinaceli) y Mª Stma. de los Dolores de la V.O.T. de Servitas.
 
Parroquia de San Juan Bautista - Chiclana de la Frontera, Cádiz.  11130




En esta Cofradía, concurre la particularidad de la unión de dos advocaciones, -Servitas y Medinaceli-, ricas en historia y devoción que enriquecen más si cabe la misma Historia de la Cofradía.
            Nuestra Cofradía tiene su génesis como V.O.T. de Servitas.
            <<Con fecha 30 de Agosto de 1759 el entonces Padre General de la Orden de los Siervos de María, Fray José Antonio Rossi (1756-1762) mediante Carta de Patente (llamada impropiamente Bulas) despachada en Roma en el convento de San Marcelo, concedió la facultad de erigir, (“facultas erigen di societas 7 dolorum...”), un mes después de haberse erigido las Ordenes Terceras de Pto. Real y de la Isla de León -San Fernando- (Cádiz), otra Confraternidad en Chiclana erigiéndose canónicamente en la Parroquia de San Juan Bautista>> (1)
            En un principio solamente existía la Imagen de la Stma. Virgen de los Dolores y en cuanto su autoría se cuenta, que...” cuando el autor, del que se desconoce su nombre, estaba tallando la Imagen, que sería llamada Ntra. Sra. De los Dolores; falleció la joven hermana del sacerdote que regia la Parroquia y que


cuando éste la estaba velando, llegó el escultor para expresarle su sentir y quedó tan impresionado y maravillado de la belleza de la difunta, que en aquel mismo instante decidió plasmar su rostro en la Imagen que estaba esculpiendo”.






            “Stabat Mater Dolorosa Yuxta Crucem Lacrimosa”. La Virgen con sus Dolores al pie de la cruz es la advocación mariana que los terciarios servitas desde su fundación tienen como modelo de vida cristiana.

            “Nos encontramos ante una imagen genovesa de mediados del s. XVIII que, junto a la de Cádiz, es la de mayor valor artístico de esta advocación. Nos parece una obra cercana a alguno de los mejores escultores genoveses que laboraban en Cádiz en aquella época, caso de Antonio Molinari o Francesco María Maggio”. Es una talla de las denominadas de vestir o de candelero. Está formada por la talla de un busto y unas manos que curiosamente no sigue la disposición del modelo habitual pues aparecen separadas en vez de entrelazadas, por lo que presuntamente no son las originales, están realizadas en madera, policromadas y estofadas. Los ojos son de cristal como era muy habitual de usar en la época dieciochesca.
            Es indudable que la Orden Tercera tuvo una gran importancia y fue una de las corporaciones religiosas que más influencia tuvieron en nuestra ciudad. Prueba de ello es el rico conjunto de bordados del siglo XVIII que posee.
            En el año 1955, los miembros de la Orden Tercera encargan al escultor gaditano D. Miguel Láinez Capote (1909-1980), la Imagen de un Nazareno bajo la advocación de Ntro. P. Jesús Cautivo y Rescatado –vulgo de Medinaceli- a semejanza de la Imagen por él realizado en madera de caoba para la Parroquia de Santa Cruz de Cádiz, de ahí su encarnadura morena.
            La Imagen sería bendecida, en este mismo año y en el mes de Diciembre, por el Obispo de la Diócesis D. Tomás Gutiérrez Díez y se incorporaría a la V.O.T. de Servitas de Ntra. Sra. De los Dolores, para figurar como Titular.
            Desde entonces la Orden cambiaría su carisma, pasando a ser cofradía de penitencia y a denominarse Venerable Cofradía de Jesús Nazareno de Medinaceli y María Stma. de los Dolores de la V.O.T. de Servitas, y la Virgen, que hasta entonces procesionaba sola en el Domingo de Ramos, pasó a salir acompañando al Cristo de Medinaceli.



La incorporación de la Imagen de Jesús de Medinaceli imprimió a nuestra corporación un mayor carácter penitencial y una mayor participación popular.
            A pesar de sus escasos 60 años de existencia y presencia entre nosotros, “el Medinaceli”, ha conseguido ganarse los corazones de los chiclaneros y ha llegado a ser una de las Imágenes mas querida, venerada y visitada de la ciudad. Prueba de ello es el continuo flujo de personas que, día a día, lo visitan en su capilla, le rezan y le besan el pie; o las miles de personas que lo visitan en el tradicional besapie del primer viernes de marzo o le siguen, multitudinariamente, de penitencia en su salida procesional en la tarde-noche del Miércoles Santo.

Cofradía de Medinaceli

Historia de la IMAGEN de JESÚS DE MEDINACELI




La Historia de la Imagen de Jesús de Medinaceli, precursora de esta devoción, y que actualmente se venera en su Basílica de Madrid va íntimamente ligada a los vaivenes de la historia de España.
España durante la primera mitad del siglo XVII era …:

En el año 1645, durante el reinado de Carlos II, Fray Francisco Guerra -Obispo de Cádiz- nombraba a los padres Capuchinos, capellanes de MEHDIA ó MAMORA (Marruecos).

La ciudad de Mehedía / Mehdía o San Miguel de Ultramar -nombre por el era conocida entre los españoles- era una ciudad amurallada edificada en lo alto de una colina y próxima a un extenso bosque (Mámora significa bosque), de ahí que aún hoy en día reciba ambos nombres, MEHDIA ó MAMORA.

Situada en las costas del Atlántico, a 115 Km de Larache y a 25 de Salé. Era una plaza fuerte española conquistada a los moros, -en el reino de Fez- (MARRUECOS), en tiempos del rey Felipe III (año 1614) con el fin de frenar la audacia de los piratas turcos mahometanos.

El 17 de septiembre de 1645 llegaron los padres capuchinos, a dicha plaza fuerte, pero aún no se encontraba allí la imagen de Ntro. P. Jesús Nazareno ya que el día 13 de dicho mes había tenido lugar la explosión de unos barriles de pólvora ocasionando la voladura de la Iglesia, dada su proximidad. Con lo que se perdieron todos los enseres y ornamentos sagrados así como la mayoría de las imágenes existentes, a excepción de una de Ntra. Sra. del Rosario.

Tras dicha desgracia los padres Capuchino o “Papaces” (nombre con el que eran conocidos por los moros), fueron solicitando de otros conventos Andaluces -hermanos- sobre todo de los de Sevilla, Cádiz y Granada, ornamentos, imágenes, cuadros, enseres para el culto, etc., probablemente en uno de estos envíos llegó la imagen de Ntro. P. Jesús Nazareno, a Mámora, posiblemente del convento de Sevilla.

Dicha imagen, a decir de D. José Hernández Díaz, “es una obra que podría datarse en el segundo o tercer decenio del s. XVII y realizada en un taller Sevillano, muy probablemente de ¿Luis de la Peña? ó de ¿Francisco de Ocampo?”, atribuyéndose a dichos artistas su autoría por algunos de los rasgos expresivos empleados en su talla, que pueden ser contrastados en otras de sus obras.

Ya a finales del s. XVII, que viene marcado por el debilitamiento del poder de España así como el escaso número de combatientes de defendían la fortaleza, el día 30 de abril de 1681, el rey de Fez -Muley Ismael- mandó cercar e invadir a Mámora con un ejército de 80.000 soldados frente a los escasos 150 o 276 soldados españoles, según las fuentes, que la defendían, mal armados y peor alimentados. En vista de lo cuál y para evitar una masacre el Gobernador de la plaza consultó en Consejo de Guerra con sus oficiales y padres Capuchinos, llegando al acuerdo de una rendición honrosa y con buenas condiciones, nombrando a un diputado para que fuese a parlamentar.

El Rey de Fez, Muley Ismael, se portó con gran benevolencia "ninguno de los hombres de Muley Ismael harán daño ni nada a ninguno de los españoles. Y todos vivirán a cambio de la entrega de la plaza fuerte, y quedarán libres con sus familias, facilitando los medios para llegar a España, pero sin más atuendo que los vestidos y pertenencias personales, teniendo que dejar u abandonar todo los demás", perdonando la vida a los sitiados y dando libertad al Gobernador y esposa, a D. Bartolomé de la Rea -parlamentario- con sus dos sobrinos, y a los dos religiosos que ejercían de Capellanes (P. Andrés de la Zubia y el P. Jerónimo de Baeza), quedando, éstos, voluntariamente cautivos junto a los soldados y civiles con todas sus pertenencias, así como las imágenes y objetos sagrados. Entre ellos iba la imagen de Jesús que al parecer fue arrastrada, por la soldadesca, por las calles y arrojada a un muladar para mortificar a los cristianos (no sufriendo daño alguno).

Posteriormente fueron trasladados TODOS cautivos a Mequinez, residencia oficial de Muley Ismael.

La caída de la Plaza fuerte impresionó en España disponiéndose inmediatamente a llevar a cabo la redención de cautivos e imágenes.

El día 7 de junio del mismo año -1681- apenas llegó a la Península el Padre Andrés de la Zubia, uno de los Padres cautivizado, escribió sendas cartas a S.M. el Rey así como al Consejo de Guerra informando de lo allí acaecido y sobre las condiciones en que quedaban los cautivos.

El Rey mandó librar 3.000 doblones a su primer ministro, Duque de Medinaceli, con destino al rescate de cautivos e imágenes.

Dicha redención o rescate le fue encomendada a la Orden de los Trinitarios Descalzos, por estar estos preparando una nueva redención en el año 1682, siendo concretamente la XIV Redención que efectuaban, y es que el Rey les había ordenado con apremio el pronto rescate de 35 soldados que estaban igualmente cautivos en África.

Tuvo lugar, esta redención, en las ciudades de Mequinez, Fez y Tetuán, y fue llevada a cabo por los padres Miguel de Jesús María, Juan de la Visitación y Martín de la Resurrección. En ella se redimieron 211 cautivos, 17 imágenes y los objetos sagrados que los moros se habían llevado de la fortaleza de Mámora. Todos coincidieron en afirmar que se trató de una redención especial "por las circunstancias notables que en ella intervinieron".
Una vez entregada la Imágen a los padres Trinitarios Descalzos estos le colocaron el escapulario de la Orden al igual que al resto de los rescatados, como era lo habitual en esta Orden, en señal de su rescate.
De ahí el echo de que actualmente la Imágen de Ntro. P. Jesús Nazareno presente dicho Escapulario como uno de sus atributos o rasgos más característicos, definitorios o diferenciador. Por ello pasó a denominarse como: Ntro. P. Jesús Nazareno del Rescate o Cautivo y Rescatado.

Posteriormente la Imagen viaja de Mequinez a Tetuán de donde pasa a Ceuta y de allí a Sevilla y después hasta Madrid precedida de una leyenda de hechos prodigiosos y milagrosos, colocándola bajo la custodia de los duques de Medinaceli, pasando a ser conocida popularmente como el Cristo de Medinaceli.

La devoción a esta milagrosa Imágen se extendió pronto por toda España, “reproduciendose” Imágenes por toda la geografía, entre ellas la nuestra.